Aurora Mercedaria, núm. 5

 

  1. La mies es abundante

 La Merced, y de forma especial la Merced en África, da gracias a Dios por los dos nuevos sacerdotes mercedarios, Fr. Luis y Fr. Elie. Fueron ordenados el día 5 de octubre de 2002 en Herencia (Ciudad Real-España) por Monseñor Ramón López Carrozas, obispo mercedario de Bom Jesus (Brasil). Por encima de las vicisitudes de los tiempos y de la vida, unos más dramáticos que otros, un acontecimiento así nos recuerda los favores que siempre hace el Señor visitando a su pueblo. Luis, Elie, ¡enhorabuena!

En medio de este júbilo, celebramos también el tener entre nosotros el primer doctor mercedario africano en Teología, en la persona de Fr. Dámaso Masabo. Su trabajo supone, sin duda, una aportación valiosa en la consolidación de la fe en el continente. Además es una forma de actualizar el carisma redentor al sentar las bases para una “Teología bantú del sufrimiento”.!Alabado sea el Señor!

 

                                                                                    Fr. Pierre Kaziri,

Director de Aurora

 

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2. Los niños de Burundi.

La familia mercedaria conoce bastante la historia de Burundi. Situado en el centro de África, entre Rwanda, Congo y Tanzania, este pequeño país entró en la historia mercedaria desde 1968 con la apertura de una misión mercedaria en Gasenyi en el año 1968. Las noticias de los misioneros, las sucesivas crisis políticas y la relación con los mercedarios nativos han contribuido a que se le conozcan un poco más. Este pasado, no lejano, queda cristalizado cuando alguno de la familia mercedaria oye algo relacionado con este país.

Esto es precisamente lo que pude contemplar en mi viaje realizado entre el 14 y 28 de junio del año pasado. Después de 10 años sin visitar a mi familia, que vive en el centro del país, por donde pasaba me preguntaban por los mercedarios que habían vivido allí. Me pidieron transmitirles un mensaje de recuerdo, que hago efectivo desde esta revista.

Efectivamente, detrás de este recuerdo se esconde un trabajo compartido, la ilusión de desarrollar el país espiritual y materialmente. Las misiones de Burundi fueron cerradas a raíz de una persecución religiosa en los años ochenta desatada contra la Iglesia por el poder de aquel momento. Los años posteriores han sido duros a causa de la guerra civil que sigue asolando nuestro pueblo. Los mercedarios, por el cariño que nos tienen, siguen rezando –así me consta-, para que la paz llegue a todos los burundeses.

Y si hoy uno quisiera saber qué va a ser de este país en el futuro próximo, yo, después de visitarlo, le diría, sin ser demasiado pesimista, que queda un largo camino para reconstruirlo. Para empezar, habría que ofrecer alguna ilusión a nuestros jóvenes y niños como protagonistas del mañana. No parece una mejor solución pensar un desarrollo del país desde fuera sin implicar a los propios interesados.

La implicación de los interesados en su propio desarrollo pasa por una adecuada preparación. Y en tema de desarrollo, es quizá más importante el mantenimiento que la simple inversión. Si hay que preparar a los interesados para que mantengan y mejoren las instalaciones adquiridas, es fundamental entonces el tema de la educación. Afortunadamente, y a mi sorpresa, Burundi es uno de los países donde la enseñanza es muy barata. Por ejemplo, con sólo treinta euros, un alumno de secundaria paga su matricula y su pensión anual. Si se añade el material y la ropa, sólo bastan cincuenta euros para los estudios de un chaval. En la escuela primaria, diez euros sobran para cubrir las necesidades de un niño escolarizado. A pesar de este coste muy barato de la educación en Burundi, miles de niños se quedan sin ser escolarizados.

Ante esta realidad, creo que podemos preguntarnos si la responsabilidad para el desarrollo de estos niños incumbe sólo a sus padres, al gobierno burundés o si es también una responsabilidad de la humanidad. Personalmente, no sé como contestar, pero estoy seguro que su destino aún puede ser distinto, que su suerte aún no ha sido echada: los niños burundeses no están todavía condenados a la miseria.

(Fr. Pierre Kaziri)

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 3. El origen de la misión mercedaria en África central

 Muchos amigos me han preguntado si podía contarles el origen de la presencia mercedaria en África central, pero no sabía cómo contestarles exactamente. Conocía las fechas de llegada, el número y los nombres de los fundadores de esta misión. Pero no sabía porqué se escogió Burundi y no otro país africano como Guinea Ecuatorial que tenía una larga tradición de relación con España. Mi encuentro, este verano, con el P. Manuel Rodríguez Carrajo, profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca y amigo por convivir juntos bastante tiempo en el convento de la Veracruz de Salamanca ha venido a despejar mis dudas.

En efecto, el P. Manuel conoce muy bien la fundación de la misión mercedaria en Burundi. Por el año 1966 fue nombrado Relator de la Comisión de Asuntos Especiales en vista de preparar el capítulo provincial de 1967. Según el Boletín de la Provincia de Castilla (1966), una de las cuestiones a estudiar era la fundación de una nueva misión en algún país de África o Asia, además de la del Brasil.

En el capítulo de 1967, la Comisión de Asuntos Especiales presentó su informe favorable en vista de “la aceptación de una misión en África para adquirir la dimensión propia de las Ordenes de alguna importancia, para crear en la juventud la ilusión y fuerza que comunica el tener Misiones vivas, para atraer las bendiciones de Dios sobre la Provincia y toda la Orden y para entroncar con nuestra historia pasada”. Esta propuesta fue aceptada por el capítulo y la preparación de los misioneros fue inmediata. ¿En qué país se iban a dirigir? Burundi. ¿Y por qué Burundi?

Evidentemente, la elección de Burundi no fue casual. En principio, la Comisión de Asuntos Especiales no tenía muchos conocimientos de este país. Los miembros de la Comisión pensaban más en Asia por las informaciones que les llegaban de las Hermanas Mercedarias de Bérriz que tenían una misión en Japón. Pero la lengua parecía un obstáculo difícil a superar. En esta búsqueda de un lugar apropiado, Filipinas parecía gozar de más probabilidad por las relaciones históricas con España. Al principio, por tanto, Asia atrajo más a los miembros de la Comisión.

La opción por África y concretamente por Burundi fue providencial. En un paseo por Chamartín (Madrid), el presidente de la Comisión, el P. Martín Ortúzar, que vivía en la calle Madre de Dios, se encontró con un misionero de los Padres Blancos que venía de Burundi buscando una comunidad religiosa para hacerse cargo de una misión que ellos iban a dejar. La Comisión empezó a trabajar sobre esta nueva posibilidad, y según el P. Manuel, las noticias de Burundi sobre el clima, la belleza del país, el carácter de la gente, etc., les sedujeron. Desde entonces, la Comisión se tornó hacia Burundi. Las informaciones dadas por este Padre Blanco eran precisas, directas y no había que empezar desde cero. La nueva misión era Gasenyi, en la diócesis de Ngozi. El Relator y su Comisión buscaron entonces cómo convencer al capítulo y el eje principal de los argumentos fue el hecho de “entroncar esta nueva misión con la historia pasada”, es decir, redescubrir a África que había sido el lugar de las redenciones cuando nació nuestra Orden. Además, Burundi presentaba una ventaja lingüística sobre Japón porque es un país francófono y muchos Padres de entonces tenían una noción del francés de modo que la preparación era mucho más fácil.

El capítulo aprobó la propuesta de la Comisión y el provincial elegido, el P. Dionisio, envió en enero de 1968, el primer equipo de los misioneros, que estaba formado por los Padres Germán García Suárez, Comisario de la Misión, Pablo Ruiz de Escudero, Gregorio Dafonte y Mateo Goyenaga.

En el informe del Comisario de esta misión (25 de julio de 1968), apreciamos lo fundamental de las actividades de nuestros misioneros: “un incesante movimiento pastoral de sacramentos, de predicación, de diálogo con las almas. Se cuenta por millares los cristianos de “sucursal”. Esperan al misionero para confesarse, comulgar, resolver dudas, hablar con él, sobre todo los niños y los jóvenes. Desde la mañana hasta el anochecer está todo tan tramado que no hay hora sin actividad”.

La misión de Gasenyi fue atendida por los mercedarios hasta 1985, fecha en que la dejaron a causa de la persecución religiosa del régimen de entonces. Burundi ya contaba con tres misiones mercedarias: Gasenyi, Gishungu y Muriza. Catorce frailes sirvieron en  estas misiones. A todos ellos, muchas gracias por su labor.

 Fr. Pierre Kaziri

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 4. La souffrance de nos peuples.

 Point n’est besoin de  vous décrire la souffrance généralisée que subit notre  peuple africain. Et cela sur tous les plans. Soit sur le plan économique, soit sur le plan social, soit sur le plan philosophique…bref tout marche mal.

- Sur nos route

Nous vivons tous les jours des accidents mortels sur nos routes et nos avenues. Des chauffeurs malhonnêtes, pour faire plus de voyages, roulent sans respecter ni la vie des piétons, ni la vie de ceux qu’ils transportent. L’argent a-t-il plus de valeur que la vie humaine ? Qui est responsable? Les propriétaires des taxis qui pressent les chauffeurs de leur ramener chaque jour une forte somme, ou les chauffeurs eux-mêmes qui volent l’argent de leur patron? La soif d’argent transforme ainsi les hommes en assassins.

- Dans nos hôpitaux

Combien d’enfants ou d’adultes meurent sans soins, parce que qu’ils n’ont pas les moyens de payer l’infirmier qui doit les soigner ! Pourquoi n’y a-t-il plus de médicaments dans les hôpitaux, alors qu’on en trouve sur les marchés ? Aujourd’hui, les médicaments disponibles sur le marché sont inaccessibles aux masses populaires, les hôpitaux et dispensaires de villages ne sont que des centres de distribution d’ordonnances, il faut être cadre pour se faire soigner comme il faut. Tandis qu’on mobilise les médecins de l’hôpital  pour aller soigner le rhume ou la constipation du gouverneur ou du ministre, des centaines de paysans font des kilomètres à pied pour venir se faire rabrouer à l’hôpital… d’où on les renverra avec une ordonnance. Je pourrais même dire qu’ en Afrique Jésus a encore le visage d’un malade.

- Dans nos tribunaux

Pourquoi dans nos tribunaux les personnes n’obtiennent-elles leur droit qu’en payant grassement le juge? Pourquoi vivent-elles oubliées en prison et dans des conditions inhumaines ? Car elles n’ont personne qui puissent payer le juge qui a leur dossier en mains.

- Dans l’administration

Pourquoi, dans nos bureaux de l’administration comme des services publics, oblige-t-on les gens à revenir jour après jour pour pouvoir obtenir leur dû ? S’ils ne payent pas le commis, ils ne seront pas servis.

- Dans la formation

Pourquoi, à la rentrée des classes, les parents doivent-ils s’endetter pour payer le directeur de l’école ? Les enfants dont les parents ne peuvent pas n’auront pas l’école. Combien de professeurs et de directeur d’école n’exigent  de leurs étudiantes qu’elles se prostituent avec eux, si elles veulent passer en classe supérieure ? Jouent-t-ils encore leur rôle d’éducateurs ?

- Dans le travail

Combien de pauvres chômeurs sont condamnés à la misère avec leur foyer, parce que qu’ils n’ont pas le moyen de payer celui qui engage ! Même ceux qui sont engagés, ils perçoivent leur salaire non pas comme un droit mais comme un cadeau du patron et  travaillant souvent dans des conditions indignes avec un horaire écrasant et  sans repos. Combien de chefs de personnel n’exigent-ils  des jeunes filles qui cherchent du travail , qu’elles se prostituent avec eux pour obtenir une place ?

- Au marché

Les commerçants exagèrent, soit en cachant les marchandises en vue de faire monter les prix, soit en mettant des prix a tout hasard. Même les pauvres qui vendent au marché n’hésitent pas à exploiter de plus pauvres par des prix exorbitants.

- L’insécurité

L’unique information qui occupe une place sur les voies des ondes c’est la guerre et le terrorisme dans tel où tel pays. Nous sommes tous témoins de cela. Aujourd’hui le monde est divisé en plusieurs bandes différentes ; les pays puissants d’un côté et les pays pauvres de l’autre. Les pays du Nord d’une part et les pays du Sud d’autre part. Les  plus puissants essaient de manipuler les plus faibles.  Nous pouvons concrètement évoquer l’exemple des pays comme le Cameroun où les braqueurs, la délinquance, l’agression ont tendance à faire la loi ; le Rwanda, le  Burundi où c’est la loi de la minorité au pouvoir et la haine ethnique qui prévalent ; en Côte d’Ivoire c’est l’ivoirité ; en  République Démocratique du Congo c’est le pillage des richesses qui cause la guerre. Bref la justice, la dignité, le respect et la liberté de la personne humaine sont menacées…

Nous pouvons encore allonger la liste des exemples, vous les connaissez tous. Quiconque détient quelques moyens de pression en profite pour exploiter ses semblables. Tous les moyens sont bons pour obtenir de l’argent ou humilier la personne humaine. Les droits de l’homme n’existent plus ; nous assistons maintenant à la loi du plus fort.

Voilà pourquoi  l’Ordre de Notre Dame de la Merci , comme étant un Ordre Rédempteur, peut être d’actualité dans la mesure où il correspond aux besoins et différentes situations dans lesquels le peuple africain se trouve. Autrement dit essayer d’être présent dans le contexte qui est le nôtre aujourd’hui. Essayer d’inculturer, d’adapter le message libérateur à la situation actuelle, rendre la terre plus habitable, plus fraternelle, plus libre et plus humaine. Les pauvres nous attendent. Ce n’est pas le temps de faire trop des palabres, c’est le temps d’agir dans le concret de la vie. Ne craignons pas de nous salir les mains pour les autres. Notre amour et notre engagement au service de tous nos frères et sœurs qui souffrent seront le témoignage que le Christ vit au milieu de nous.

L’action de la libération est nécessaire aujourd’hui dans notre continent. Il ne s’agit plus de l’ordre des commerçants, des demandeurs d’aumônes, comme au moyen âge, en vue de racheter les prisonniers mais plutôt l’Afrique a besoin des hommes très présents, un européen ou un  africain, un américain ou un asiatique qui peut répondre aux  besoins du peuple en ce début du troisième millénaire. 

 Fr. Fridolin Kabengele

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 5. CRÓNICAS

 5.1. EL P. DÁMASO MASABO, PRIMER MERCEDARIO AFRICANO EN GRADO DE DOCTOR EN TEOLOGÍA (P. Elie)

 Aquellos que por gracia o por sacrificio mantuvieron el ritmo en su camino merecen ser nombrados por sus propios nombres, porque si sabios escasean, es que faltan buenos doctores. Por eso yo nombro al P. Dámaso, desde estas páginas de Aurora, como doctor y le propongo como sabio, junto a nuestros sabios bantus. Es que después de sus investigaciones sobre “El drama de los grandes Lagos (1993-1997)”, quien le negara la palabra estaría traicionando la buena voluntad de nuestras gentes, y ahuyentando el sueño reconciliador de los bantus. Una pastoral, una catequesis, una política de unidad que no tuvieran en cuenta al P. Dámaso y sus investigaciones, a parte de desandar el camino andado con sabiduría, se estarían reafirmando en la ignorancia. Por eso estamos deseando anunciar, pronto, la disponibilidad de los estudios del P. Dámaso para todo el público.

Es de exigencia intelectual hablar desde los verdaderos fundamentos. Muchos hablan del genocidio de Rwanda entre hutus y tutsis, otros hablan de las sucesivas matanzas en Burundi o en la República Democrática del Congo, y otros hablan de la cultura bantú, como si todos los africanos fuéramos bantús. Para evitar los equívocos, les presento la tesis del P. Dámaso: “El drama de los Grandes Lagos (1993-1997). Hacia la Teología Bantú del sufrimiento”. Contiene minuciosas explicaciones del drama de los Grandes Lagos y la antropología del sufrimiento; el drama de los Grandes Lagos a la luz de la Sagrada Escritura; unos jalones para una pastoral en tiempos de crisis, etc.

Yo tuve la suerte de asistir a la defensa pública de sus ideas en la Universidad Pontificia de Salamanca, el 28 de junio de 2002. El tribunal presidido por el decano de la Facultad de Teología, el Dr. José-Ramón Flecha y formado por el Dr. D. Xavier Pikaza (Director de la tesis), el Dr. Jesús García (censor), el Dr. Ángel Galindo y el Dr. Julio Ramos (vocales), le otorgó la medalla por un trabajo bien hecho, no antes de un intenso debate, como en cualquier tribunal que se respete. Confieso que salí de la defensa con el deseo de devorar las abundantes páginas de la tesis. Y así fue. Por eso le renombro Doctor por mi cuenta y le propongo como sabio para mis gentes.

  

5.2. Fiesta de Nuestra Madre en Yaoundé (Fr. Edouard)

 El día de Nuestra Madre se celebró en la Parroquia de la Briqueterie reuniendo los miembros de las dos casas que tenemos aquí en Camerún. La anécdota del día fue el gazpacho español que muchos de los africanos presentes tuvieron que probar. Así la Merced, en estas tierras, recordó, a los presentes, algunos de sus rasgos culturales : su origen en España.

 

5.3. Un mois de vacances avec mes parents  (Fr. Augustin Kabongo Mulangu)

 Le 07 juillet dernier, j’ai quitté Yaoundé pour Lubumbashi par Kinshasa. Après trois ans d’absence, mes supérieurs m’ont permis de me rendre dans mon pays et chez mes parents pour un mois de vacances. Après une brève escale au couvent des sœurs mercédaires, je suis arrivé en famille le 09 où mes parents, mes frères et sœurs m’avait réservé un accueil très chaleureux. Je suis resté avec eux dans la joie, en partageant tout durant ce temps des vacances. Au retour, mon papa, trois de mes sœurs et deux de mes frères m’ont accompagné jusqu'à l’aéroport. Pour moi, ce temps de vacances était un temps de joie.

 

5.4. Un mois en famille (Fr. Richard)

Lors de mes premiers vacances en famille, en Juillet-Août 2002, j’ai été chaleureusement accueilli par mes parents, mes amis et mes connaissances. Pendant mon séjour, j’ai vu et entendu beaucoup de choses, allant des naissances humaines à celles des emplois. Aussi ai-je appris des malheurs survenus à  quelques amis et dans la famille. A Yaoundé comme à Nanga-Eboko (mon village), mes yeux voyaient la captivité, mes oreilles entendaient des lamentations ; et mon cœur les présentait à la Mère du Rédempteur et des rédempteurs, Notre Dame de la Merci, avec l’assurance de Cana.

 

5.5. La visita del  P. Pierre a Burundi (Fr. Pierre Kaziri)

Entre el día 14 y 28 de junio 2002, el P. Pierre viajó a Burundi para visitar a su familia después de 10 años de ausencia. El encuentro fue caluroso ya que era la primera vez que su familia, vecinos y feligreses de su parroquia le veían como sacerdote. A pesar de la crisis política del país, el viaje transcurrió muy bien y toda su familia se encontraba bien.

5.6. Renouvellement des vœux des frères Edouard et  Jean Paul (Fr. Augustin Kabongo)

En effet, c’était le 28 septembre 2002 à 13h00 lorsque, au cours de la célébration de l’Office du Milieu du Jour, dans la chapelle de la maison de formation Saint Pierre Nolasque. Les frères Jean Paul et Edouard, ont successivement prononcé et ratifié leur consécration au Seigneur dans l’Ordre de la Merci. Cela, en présence de tous les frères qui constituent la délégation mercédaire de la province de Castille en Afrique.

                                                                                     

5.7. Cérémonie d’entrée au noviciat (Fr. Jean Paul Mwenge)

 Le 28 septembre 2002, toute la famille mercédaire de Yaoundé s’est retrouvée à la Maison de Formation Saint Pierre-Nolasque pour soutenir et accompagner Augustin et Richard qui entraient au noviciat. La cérémonie a eu lieu au cours de la Prière du Milieu du Jour. Elle était présidée par le délégué provincial, le P. Pablo, entouré par les frères de la délégation. Ces deux nouveaux novices d’Afrique, un congolais et un camerounais, ont devant eux une année pour expérimenter le charisme et la spiritualité mercédaire.

5.8. La diócesis de Yaoundé se quedó huérfana (Redacción)

El día 11 de noviembre pasado, nuestra Iglesia se despertó con la triste noticia de la muerte del arzobispo de Yaoundé, Monseñor André Wouking, acaecido en un hospital de Paris. Llevaba sólo tres años al frente de esta archidiócesis, 23 años como obispo, 41 de sacerdote y 72 de edad. Era un hombre de principios, afable y cercano a sus feligreses. Descanse en paz.

 

5.9. NAVEGA CON NOSOTROS (Redacción)

Desde septiembre 2002, Aurora Mercedaria se encuentra prestando sus servicios informativos y formativos en la red. Noticias de la Delegación de África en tiempo real, galería de fotos que se puede archivar, artículos que se puede bajar, etc, son algunas ventajas que ofrecemos desde http://www.mercedarios.net/auroramercedaria. La página ha sido diseñada por el P. Pierre (Director de Aurora), el P. Elie (Secretario de Aurora) con las instrucciones del P. Leoncio (Secretario de la Provincia de Castilla). Seguimos ampliando y mejorando nuestra oferta en la red. Esperamos sus sugerencias en auroramercedaria@yahoo.es.

 

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 6. DIALOGANDO CON EL P. GREGORIO DAFONTE, MERCEDARIO (P. Elie)

 

P. Elie: A menudo el ámbito en que nace una vocación religiosa es un parámetro desde donde puede explicarse el proyecto de vida. ¿Podría describirnos cómo fue su infancia?

P. Gregorio: Mi infancia no tiene historia digna de especial mención. Soy el cuarto de cinco hermanos. Todos fuimos a la escuela primaria de nuestra aldea. Todos merecíamos ir a la secundaria, pero no la había en los alrededores del pueblo. Sólo mi hermano menor y yo la cursamos, él en la Escuela Normal del Magisterio, y yo en la Orden de la Merced.

 P. Elie: El Concilio Vaticano II marcó un antes y un después para muchos religiosos. Y para Usted, ¿significó algo en especial?

P. Gregorio: En 1962, cuando empezó el Vaticano II yo ya era sacerdote (ordenado en 1957). Ya había hecho mi Licenciatura de Teología en Salamanca, en un ambiente de preparación del Concilio. De manera que viví el anuncio, el proceso de preparación y la celebración. Nuestra impresión, sobre todo en el ambiente universitario, era de que el Concilio se iba a quedar corto. Después de la celebración del mismo, se confirmó nuestra impresión, sin olvidar todo lo que hubo de positivo; pero ya se hablaba de la necesidad de un Vaticano III.

 P. Elie: Usted formó parte del primer grupo que abrió los caminos para la Merced en África. ¿Qué es lo que motivo su decisión de marcharse a Burundi y qué pensaba aportar al pueblo burundés?

P. Gregorio: Cuando fui a Burundi tenía 38 años y ya hacía seis que estaba en Puerto Rico. Y por estar ya en el extranjero, no soñaba que me enviasen allá pero consideraba dichoso a los que fueran seleccionados para ir. La ocasión vino cuando nuestro vicario recibió una carta del provincial pidiendo voluntarios, puesto que -decía- no abundaban. En realidad, no escaseaban sino que algunos de los que se habían ofrecido no podían ser enviados por diversas razones. Fue entonces cuando me presenté voluntario al Padre provincial (P. Dionisio Belmonte), primero a través de nuestro vicario, y después yo directamente. Y por suerte fui aceptado.

 P. Elie: Usted llegó a Burundi en 1968, años difíciles para los burundeses: luchas por la independencia, matanzas interétnicas ... ¿Podría describirnos aquel pueblo que encontró y aquel que dejó en 1984?

P. Gregorio: Cuando llegué a Burundi, lo que más me impresionó fue: primero la lengua, y segundo, la pobreza de la población. Nunca había oído ni una palabra de una lengua aglutinante que no tiene nada que ver con las europeas. Me impresionó por su musicalidad. Llegué a dominarla sólo pasablemente a lo largo de mis 18 años de estancia allá, con el estudio y la práctica. La pobreza, tan generalizada en el país, no depende del estudio y la práctica. Es una lucha continua que hay que sostener y medios eficaces que hay que buscar y emplear, y eso no siempre depende de uno. Pero hemos hecho lo más y mejor que pudimos. Nuestra lucha la hemos sostenido en distintos frentes: en el sanitario con hospitales y medicamentos; en el cultural, con escuelas primarias y de catequesis-alfabetización; en el de la promoción humana con cooperativas de consumo, de costura, construcción, aducciones de agua, saneamiento de fuentes, etc. Todo ello, gracias a Dios y a la ayuda de diversas organizaciones españolas, francesas, italianas, alemanas, noruegas, etc. En cuanto a una de las Misiones (Gishungu) nos ayudó mucho ACNUR, pues atendíamos allí a unos 11.000 refugiados rwandeses. Lo que hemos hecho es todo lo que pudimos hacer, pero no es más que un granito de arena, en el conjunto de las necesidades del país. Aun así, en los 18 años que estuvimos allí, se notó la diferencia: la gente ya vestía mejor, comía mejor, tenía más atención médica. Pero, repito, no fue más que un granito de arena en el conjunto.

 P. Elie: ¿Por qué la Merced, que ya estuvo en América desde los primeros momentos del encuentro con el Nuevo Mundo, tuvo que esperar 1968 para llevar su mensaje a África?

P. Gregorio: En el África subsahariana, sí éramos nuevos. En el Norte de África hay páginas brillantes y heroicas escritas por nuestros antepasados, en tiempos de la cautividad. El motivo de aceptar las misiones de Burundi fue la lástima que le inspiró el entonces obispo de Ngozi a nuestro Padre Provincial. Pero ante petición tan extraña e inesperada, lo más que nuestro Provincial pudo ofrecerle fue que, si encontraba un equipo de voluntarios se los enviaría pero que no podía enviar a nadie que no fuese voluntario a una misión tan lejana. Por suerte, aparecieron voluntarios. Y se fundó la primera misión, después de muchas peripecias que sería largo de contar. Para la segunda tuvieron que pasar nueve años para convencer al gobierno provincial para dar el paso. Sólo cuando encontramos un motivo carismático mercedario (un campo de refugiados rwandeses). Y allá estuvimos otros nueve años ejercitando nuestro carisma, y ayudados en parte por ACNUR (Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados). Fue algo muy bueno, porque ya había posibilidad de intercambio de personal, en caso de ser necesario. Aún tuvimos a cargo otra misión más, la de Muriza, pero ésta nunca fue aceptada oficialmente por la Orden, paro donde se hizo también una gran labor. Y nuestra principal labor fue la evangelización. En dos de las misiones donde había iglesia central (Gishungu y Muriza) se construyeron. Y en muchos centros poblacionales de las tres misiones, se construyeron capillas, además de las escuelas y demás.

 P. Elie: Los primeros mercedarios burundeses: Dámaso, Pierre, Serge, ¿Qué evocan para usted?

P. Gregorio: Nuestros primeros mercedarios burundeses y rwandeses, y los que vendrán, cameruneses y demás, me dan la alegría de la esperanza en la continuidad de nuestra misión en África, y en africanos definitivamente en ese continente. Algunos ya están bien formados y trabajando allá formando a otros. Algunos que fueron formandos ya son formadores, sustituyendo a los europeos, que es lo que buscábamos cuando los acogimos. Ahora ya no tememos la expulsión de los extranjeros, el relevo ya está produciendo.

 P. Elie: ¿Por qué abandonó Burundi? ¿Cómo califica su misión en África: misión cumplida o misión aplazada?

P. Gregorio: Abandoné Burundi contra mi voluntad, por fuerza mayor. Allá por el 83-85 estaba sucediendo una oleada de expulsiones, con motivo o sin motivo, más bien sin motivos, de misioneros extranjeros. Las diferencias entre Iglesia y estado las pagamos los misioneros. Algunos eran expulsados por cualquier pretexto. Y cuando no había pretexto, bastaba que caducase la tarjeta de residencia para que te mandasen salir del país. A mi me llegó el tiempo el tiempo de mis vacaciones tres meses antes de que me caducase dicha tarjeta, y me salí con todas las de la ley, con todos los papeles en regla y hasta con permiso de regreso. Pero como sabía que no me permitirían regresar, pues no regresé. De manera que creo que soy el único que no ha sido expulsado. Cuando mis compañeros regresaron al África, no fue a Burundi sino a Rwanda. Para ello ya no contaron conmigo ya que no estaba en España sino en Puerto Rico. En aquel tiempo hubiera ido gustoso. Ahora a mis 73 años, ya no puedo ser de utilidad allá, más bien sería una carga por mis años y mis achaques. Para mí, Burundi es misión cumplida. Para la Provincia, no me toca a mi juzgar ni decidir, pero me gustaría que lo considerasen como misión aplazada. No olvidemos que hay varios religiosos burundeses que siempre añorarán su patria, y si las circunstancias lo permitiesen, les gustaría hacer algo por ella.

 P. Elie: En la historia de la Merced en África hay un constante: la inestabilidad. Burundi, Rwanda, Congo, Camerún. ¿Cómo ve el futuro de la Merced en África?

P. Gregorio: No es propiamente inestabilidad. Es más bien oportunidades. Ojalá se dé la variedad. Que puedan estar en más sitios. Yo se lo pido a Dios.

 P. Elie: Los jóvenes mercedarios africanos tenemos muchos sueños liberadores. ¿Qué nos aconseja?

P. Gregorio: Que se hagan presentes en el continente africano, que los necesita. Que la estancia de europeos allá debe ser provisional, mientras no haya sacerdotes africanos suficientes. Los europeos están llamados a ser sustituidos por los africanos. Será contra natura que los europeos estén ocupando puestos que pueden y deben ocupar los africanos. Cuando haya suficientes africanos, entonces podremos intercambiarnos más, pues la Iglesia es universal. Por ahora todos los africanos son pocos y deben multiplicarse hasta que los europeos no hagan falta.

 P. Elie: La zona de los Grandes Lagos es una zona de los grandes problemas. ¿Qué futuro espera el pueblo burundés que usted conoce bastante bien?

P. Gregorio: El futuro que espero no lo sé. El que deseo es que la fe se propague lo más rápidamente posible, hasta el punto que algún día vengan a evangelizarnos a los europeos y americanos. Que lo necesitamos.

 P. Elie: ¿Quién es para Usted, el difunto P. Germán?

P. Gregorio: El P. Germán fue un santo varón, un hombre de Dios y nuestro responsable en aquella primera expedición. La provincia lo envió con el título de “Comisario”. Pero al llegar allá vio que ese era un título de contenido policial, y pidió que se lo cambiasen por el de padre Superior, pero aún ése, que en kirundi se dice Padiri Mukuru, resultaba muy gracioso y chusco.

  

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