presa en término de visitar y redimir a los cristianos de
las nuevas formas de cautividad,
por las que se ven expuestos al abandono de las prácticas de la vida cristiana
y a la pérdida de la fe (Constituciones, nº 4). Esta opción nuestra, los
mercedarios, tiene infinitas posibilidades de realizarse. Los sujetos a quienes
van dirigidos nuestras labores parecen suficientemente claros. Lo que hacemos
también. Sin embargo, sobre el terreno, no se puede olvidar sin triunfalismo
barato que los variantes temporales y locales obligan a una permanente
actualización de la dinámica redentora.
Si en el siglo XIII y
siguientes, los cristianos cautivos constituían un grupo compacto de los españoles
en mano de los musulmanes repartidos en un espacio concreto entorno al Mediterráneo,
hoy los cristianos a visitar y a redimir se encuentran en todas partes. La
apertura de las fronteras del espacio de cautividad y los nuevos rostros
de los nuevos cautivos hacen complejas las tareas de visitar y redimir.
Partiendo de las nuevas
formas de cautividad, algo que no siempre se percibe con claridad, resulta difícil
predecir que forma tomará la acción redentora de los mercedarios. En una región
concreta, puede ser que hoy esta forma sea la atención de los inmigrantes o de
los refugiados. Pero mañana, puede ser que en este mismo lugar, los mercedarios
tengan que visitar y redimir a los drogaditos o alcohólicos. La identificación
de un grupo compacto y permanente es un concepto especulativo que deberá ser
flexible en la práctica. Hoy aún seguimos pensando en los refugiados como
personas agrupadas en los campos o pensamos en los inmigrantes como estas
personas hacinadas en un asilo. Existen inmigrantes en las comisarías esperando
su retorno pero existen también inmigrantes integrados en los barrios nuestros.
Existen refugiados en los campos pero también existen refugiados en las calles
de nuestras ciudades o trabajando en algún lugar. No es fácil comprender que
el inmigrante no es sólo esta persona que necesita documentos sino también
esta misma persona que necesita sentir, llorar, reírse, etc. No es fácil ver
que el refugiado puede ser esta persona incluso con trabajo pero sin espacio de
expresión cultural, sin voto en las elecciones.
Siendo diversos los rostros
de los destinatarios de nuestro carisma, la visita como la redención habrá de
ser pensadas y comprendidas en formas diversificadas. Hoy resultaría casi
iconoclasta ver cuatro o cinco frailes siempre en sus hábitos dirigiéndose a
un grupo fijo y permanente a redimir. No niego que casos de este tipo puedan
darse: por ejemplo, la visita común de los presos, de un campo de refugiado o
de una casa de refugio. En días especiales (durante los capítulos, en la
formación, en la víspera de la fiestas mercedarias, etc.), sería incluso
recomendable este tipo de visitas. Pero la obra redentora, el carisma mercedario
nos exige hoy ahorrase de los espectáculos y de atender a la persona en sus
necesidades sin disolverla en los grupos. Nuestra visita como nuestra redención
ha de entenderse como diálogo personal con toda persona en crisis respecto con
la fe y a punto de perderla. Quizás esta persona no se encuentra sólo en los
grupos clásicos de los miserables prisioneros, refugiados, inmigrantes,
analfabetos, personas de mala reputación, etc. Simplemente es la persona presa
de las nuevas formas de cautividad y que está expuesta al abandono de las prácticas
de la vida cristiana y a la pérdida de la fe. La forma de visita y de redención,
en este caso, tendrá que ser diferente. Quizás, será necesario una forma de
abrirle camino de libertad con diálogo, de hablarle de Dios en término de
cercanía y en lenguaje menos codificado por los teólogos, de ofrecerle espacio
de expresión, de invitarle a elegir una vida digna, más plena y de
autorrealización.
No cabe duda que en este sentido, el carisma mercedario es actual y
exigente. Es actual porque las nuevas formas de cautividad son infinitas,
complejas y cambiantes. Los mercedarios, frente a esta realidad, han de ser
humildes y comprender que pueden necesitar ellos mismos de ser visitados y
redimidos. Han de comprender que su cometido es noble y grande y que la Iglesia
espera mucho de ellos. Para ello, las formas antiguas de visita y de redención
han de ser actualizadas permanentemente. Este carisma nuestro es también
sumamente exigente en la medida en que nos sitúa frente al otro, el otro
diferente, con la pretensión de aportarle algo. En esto, no hay que tener
complejo. No aportaremos sabiduría porque pueden haber cautivos más sabios que
nosotros. Nada propio que no sea el amor deberíamos cargarnos para llevarlo al
otro. Sólo y únicamente el Evangelio debería ser el motivo de la visita y el
fin de la redención.
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6.1. VISITA DEL PADRE
PROVINCIAL
En el marco de las visitas canónicas, el Padre Alejandro Fernández
Barrajón, nuestro provincial, acompañado por el consejero provincial, el Padre
José Amable Suárez Velasco, visitó del 18 al 27 de febrero de 2002 nuestras
dos comunidades de Yaoundé : la parroquia de la Briqueterie y la Casa de
Formación Saint-Pierre-Nolasco donde se encuentra también el noviciado para África.
Durante la visita, los Padres vieron la vitalidad de nuestro pueblo y se dieron
cuenta de lo que queda por hacer en vista del desarrollo del hombre en su
totalidad : espiritual y materialmente. Incluso, con las reservas de los
visitantes, no pudieron resistir al ritmo trepidante de esta ciudad de modo que
se podía recordar aquello de que la fe produce milagros. Porque si se puede
recordar algo diferente sería los encantos de la música con bailes que no
dejaron a nadie indiferentes.
En l’occasion de la journée de la jeunesse et de la fin des examens du
premier semestre, une sortie des étudiants en formation dans la maison
Saint-Pierre-Nolasque fut organisée le 11 février 2002 pour l’un des grands
lieux touristique du Cameroun : Kribi.
Accompagnés du père Carlos Olivera, c’était vers 6h30 quand nous quittâmes
la maison pour la destination située à environ 350 km de Yaoundé et nous y
arrivâmes vers 11h30. Tous sans exception, nous fûmes étonnés à la vue de
la mer. Ensuite, sans plus tarder, nous nous jetâmes pour s’amuser jusqu’à
14h30. Après, nous nous rendîmes dans un restaurant pour y prendre un repas.
Et de là vers 18h00, nous regagnâmes la maison. Tout le monde fut content de
l’excellente détente passé à l’océan Atlantique.
La grandeur et l’importance de la fête pascale,
dans l’église et dans la vie de chaque chrétien, sont à l’origine de la
mobilisation observable au cour du temps de carême. Elle nécessite une préparation
particulière en vue d’une conversion. C’est pour favoriser cette préparation
que la Maison de Formation a organisé une retraite du 24 au 28 mars à Okola,
localité située à plus de 50 km de la Maison.
Pendant quatre jours, au coeur de
la Semaine sainte, les participants ont réfléchi, travaillé en carrefour et médité
sur trois thèmes dont ils avaient eux-mêmes choisis à savoir : La
vocation à la vie religieuse ; la
vie communautaire : vie de pardon et de réconciliation ; la mission
et la spiritualité mercédaire.
Vu l’importance de ces thèmes,
la retraite a connu une intense et profonde production spirituelle et
intellectuelle à en croire les révélations faites par les participants, et
dont la synthèse figure sur notre tableau d’affichage. Interpellés par notre
identité de religieux à transfigurer notre
milieu de vie, comme le Christ, la rencontre a été pour nous le meilleur moyen
de vivre le mystère pascal. La satisfaction et la détermination de tous, parmi
lesquels deux aspirants, à vivre cette transfiguration, a été le signe
manifeste de la réussite de cette préparation. Malgré l’hostilité du site
caractérisée par des ravitaillements irréguliers en eau et en électricité,
nous n’avons pas manqué l’Eau et la Lumière que nous devons porter aux
captifs.
La journée du 13 mai 2002, dans la Maison de Formation Saint-Pierre-Nolasque
de Yaoundé, a été dominé par les festivités marquant la solennité de notre
fondateur. La journée a commencé avec les laudes à 6h15. Et durant cette prière,
nous avons clôturé la neuvaine pour la préparation de cette fête. Le point
culminant du jour fut marqué par la messe solennelle présidé par le Père
Pierre avec la concélébration de tous les confrères de la délégation de
Yaoundé: Pères Pablo, Carlos et Fridolin. Dans son homélie, le P. Pierre a
mis en relief le contenu du charisme mercédaire: visiter et racheter les chrétiens
des nouvelles formes de captivité. La messe était animé par les membres
constituant la communauté de formation. Après la célébration liturgique,
nous avons été tous convié avec les invités qui nous accompagnaient en ce
grand jour à prendre part au modeste repas préparé pour l’occasion.
Desde el día 18 de abril, estamos en obras en la Casa de Formación
para cambiar la cañería de agua. La antigua cañería era de hierro y en los
meses anteriores habíamos tenido varias averías porque el hierro se había
oxidado. Ahora, los fontaneros han optado por la tubería de plástico y de
cobre. Pensamos que la solución es mejor y duradera.
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7. SAINT PIERRE
NOLASQUE EN AFRIQUE (P. Pierre KAZIRI)
Oh ! Honorable saint Pierre Nolasque.
Qui t’as fait découvrir et aimer l’Afrique ?
Qui t’a guidé vers ces forêts tropicales ?
Pourquoi choisir ce milieu sensé hostile ?
J’ai été touché par les cris de mes soeurs.
J’ai vu la misère aiguë de mes frères.
J’ai partagé le regard de mes neveux.
J’ai partagé le sourire de mes nièces.
Impassible, rien ne pouvait m’arrêter.
Comme la mouette, j’ai déployé
les ailes.
En baobab, je me suis enraciné.
Comme un bon fruitier au
printemps, je fleurisse.
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8. ÁFRICA EN LA MIRADA
(P. Alejandro
FERNÁNDEZ, Provincial de
Castilla)
Se ha cumplido al fin uno de
mis sueños acariciados desde niño: conocer África. La oportunidad me la ha
brindado la visita canónica a nuestras comunidades de Yaoundé. África es
siempre sorprendente para un europeo, y para mí lo ha sido sobremanera.
África me ha cautivado, en mi primer momento, sobre todo por dos
realidades. En primer lugar por la hospitalidad de sus gentes siempre atentas
para el saludo, disponibles para la sonrisa y generosas a pesar de su escasez.
Hay un inmenso abanico de experiencias de bienvenida que podría desplegar como
anécdotas ante vosotros. Sobre todo fue especialmente emocionante la bienvenida
de los jóvenes de la Briqueterie, con su concierto musical en español del CD
“Convocados a la fiesta”. Ha sido un esfuerzo inmenso que yo valoro
con especial significación y que quiero agradecer vivamente. Y junto a
esto quiero destacar el ambiente de familiaridad y cercanía que nos han
dispensado nuestros jóvenes mercedarios de la casa de formación san Pedro
Nolasco. Con ellos he descubierto que el futuro de la Merced en África está
lleno de nombres y de ilusión, y que podemos hablar en verdad de una “Aurora
Mercedaria”.
Y me ha sorprendido también, en segundo lugar, los niños. África está
llena de niños, de futuro, de esperanzas. Llevo grabada muchos rostros de
niños en el baúl del alma. Cada día me rodeaban con sus gritos y
fijaban en mí sus ojos vivos reclamando mi atención y regalándome sus mejores
sonrisas. Quiero creer y rimar que estos niños van a conquistar el futuro con
el apoyo de todos. Tienen derecho a sentarse en la mesa de la dignidad y de la
justicia y entre todos tenemos que ofrecerles esa oportunidad.
África es hermosa, en sus
tierras y en sus gentes. Hay una elegancia colorista que pasean sus mujeres por
las calles que cautiva la mirada. Sorprende su sencillez y su alegría. Las
calles son retratos vivos de un pueblo que quiere caminar sin desmayo hacia el
horizonte del progreso. Y a la vez,
como contraste acusado, sorprende la pobreza agazapada en las casas, en las
calles, en el mercado y en la
mirada de los niños. Una pobreza
que duele y que reclama atención y justicia. África es un país de inmensos
contrastes que se despereza de un sueño de muchos años y quiere despertar al día
nuevo de la paz y del progreso.
Uno de las cosas más vivas
que llevo a mi vuelta de África es la certeza de que la Merced tiene, cada día
más, vocación africana. Lo he descubierto en apuesta firme y generosa de estas
dos comunidades mercedarias de Yaoundé, en la decisión iluminada de los jóvenes
africanos mercedarios que construyen su futuro en la casa de formación, y en la
realidad surcada de cautividades que llenan los caminos de África y que reclama
liberación. ¡Hacen falta entusiastas redentores mercedarios, apasionados por
África, que hagan de su vida una mano extendida hacia los más pobres! La
Merced camina en África, cada día más deprisa, y el gozo llena el rostro y
las manos de toda la familia mercedaria.
Llega el momento de partir.
Llevo experiencia nueva en la colección del recuerdo. No es fácil, a una
cierta edad, encontrar experiencias originales. África ha sido para mí un
hito, una sensación de novedad, un encuentro fecundo de esos que dejan huella.
Algo, sin duda, ha cambiado dentro de mí, y África lo ha hecho posible.
Me alejo con sabor a
nostalgia. Mi recuerdo será en adelante oración por las gentes de África y
deseo solidario de caminar juntos. Oigo a lo lejos el ritmo incesante y festivo
del tam tam; o será, tal vez, que
mi imaginación quiere recuperar el
sabor africano de tantos momentos inolvidables como han ido tejiendo los días.
África se va quedando atrás, y sin embargo viene conmigo.
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