AURORA MERCEDARIA, NÚM. 4

   

EN ESTE NÚMERO:

 1. Editorial

2. Situación de los refugiados en África

3. Interview à Mr Léonard Ntakarutimana

4. Las flechas del exilio son dañinas y sanativas

5. Visitar y redimir

6. Crónicas

7. Saint Pierre Nolasque en Afrique

8. África en la mirada

 

 

 

 

1. EDITORIAL (P. Pierre KAZIRI)

 No sé si en nuestro lenguaje hablado podemos encontrar muchas palabras que transmitan la realidad de lo que vivimos y sentimos como es el caso de la palabra “acogida”. En efecto, no hace falta acudir al diccionario para realizar que la palabra “acogida” evoca un movimiento de amor hacia el otro para hacerle compartir lo que uno es y tiene. Acoger es comprender, es estar dispuesto a compartir, es escuchar, es entrar en relación con alguien. Acoger es, al final, ir al encuentro, saltar el muro de los prejuicios y vivir con el otro.

El carisma mercedario, al subrayar como acción propia: la visita y la redención, expresa de otra manera lo que podemos resumir hoy en la palabra acogida. Los primeros mercedarios no sólo redimían, también acogían a los redimidos. Por eso, se llamó al principio “Orden de Santa Eularia” en referencia al hospital de Santa Eularia o lugar de acogida de los redimidos. Hoy tenemos, desde esta tierra africana, el testimonio de este espíritu de acogida en el dispensario que los mercedarios acaban de abrir aquí en Yaoundé para los más necesitados.

Pero no sólo la Merced acoge también se deja acoger. La visita del Padre Provincial como portador del mensaje de solidaridad mercedaria se resume también en el hecho de ser acogido. Al final, estamos ante la historia del encuentro, el encuentro marcado primero por la presencia de Dios: el Verbo se hizo hombre para un encuentro más auténtico del hombre con Dios  y de los hombres entre sí. Y de los  muchos encuentros posibles, el mejor y el más deseable es  el encuentro acogedor.

 

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 2. SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS EN ÁFRICA (Fr. Jean-Paul MWENGE)

 Entre los grandes males que aquejan al continente africano hoy, el problema de los refugiados parece ser uno de los casos más preocupantes. En general, ninguna región ha podido librarse de las consecuencias próximas o lejanas del flujo de los refugiados. Pero, ¿quién es el refugiado? Según ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), los refugiados son personas que se encuentran fuera de su país y no pueden o no quieren volver en él. Porque temen de ser perseguido por motivo de su raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un grupo social particular.

 A. Refugiados en cifras

 No es fácil conseguir datos precisos a falta de sistema recuento fiable o de censo reciente. A menudo, los flujos de refugiados tienen lugar en zonas inaccesibles. También, a veces, la administración falla. Por lo menos, según los datos ofrecidos por el ACNUR, habría más o menos 22,3 millones de personas que dependen de su competencia en el mundo. África tendría 6240540 para el año 2000. De ellos, 3523250 serían refugiados, 61110 solicitando asilo, 933890 repatriados y 1732290 desplazados. Es el África central que cuenta con más refugiados, seguido del África occidental.

 B. Causas

 Generalmente, son las guerras que causan más los desplazamientos masivos de los refugiados. A ello podemos añadir el odio, los conflictos étnicos, los regímenes represivos, las violaciones de los derechos humanos, la pobreza, etc. Los conflictos generados por estos factores a veces rebasan las fronteras del país complicando más el problema de por sí dramático. Menos mal que algunos organismos tratan de paliar a estos dramas.

 C. Organismos implicados

 El organismo más implicado y más conocido en este campo es el ACNUR. Pero este colabora con otros como el CICR (Comité Internacional dela Cruz Roja), como MSF (Médicos Sin Fronteras), etc. Algunos intervienen más en el campo jurídico como ACNUR, otros aportan alimentos como CARITAS o atienden más el aspecto sanitario como MSF. Estos organismos contribuyen también en la repatriación, la reinserción en la vida, en la educación, etc.

 D. Observación personal

 África continúa siendo una región que necesita grandes esfuerzos de protección y asistencia ya que ninguna de sus regiones se libra de las consecuencias relacionadas con el problema de los refugiados. Y es preocupante el hecho de que los derechos de los desplazados como el de los refugiados no sean siempre respetados.-

  

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3. INTERVIEW À MR LÉONARD NTAKARUTIMANA  (P. Pierre KAZIRI)

Fr. Pierre : Vous êtes burundais et vous vivez au Cameroun. Depuis quand et pourquoi ?

Léonard : Je vis au Cameroun depuis le 03 Janvier 1996. J’ai fuit la guerre qui régnait dans presque tout le pays et l’insécurité qui ne me permettait plus ni de    me déplacer librement dans Bujumbura la capitale burundaise, ni de poursuivre mes études à l’Université du Burundi, à Mutanga.

Fr. Pierre : Avez-vous des nouvelles de votre famille et de vos parents ?

Léonard : Je vis actuellement avec ma famille restreinte, et j’ai rarement des nouvelles de mes parents.

Fr. Pierre : Pourquoi avez-vous choisi de rester au Cameroun ?

Léonard : Je reste au Cameroun parce que, d’une part, les conditions sécuritaires m’y paraissent satisfaisantes et d’autre part, j’y poursuis mes études que j’avais été contraint d’interrompre à Bujumbura.

Fr. Pierre : Quels sont les événements les plus significatifs qui vous ont marqués pendant votre séjour ici au Cameroun ?

Léonard : Les événements qui m’ont marqué :

-         Une misère qui fait que quelques fois, je manque de quoi nourrir ma famille ce qui fait que je ne parviens pas à payer  les frais de loyer de notre petite maison.

-         De longs fils de réfugiés dans les enceintes du bureau du HCR-Yaoundé  (ACNUR) qui souvent désirent d’être reçus et écoutés sans y parvenir.

Fr. Pierre : Vous êtes réfugiés. Comment pourriez-vous exprimer le sentiment qu’on éprouve lorsqu’on est réfugié ?

Léonard : Le sentiment qu’on éprouve lorsqu’on est réfugiés est celui d’une personne apatride, déséritée, humiliée, sans aucun droit.

Fr. Pierre : Vous avez une famille et  des enfants. Pensez-vous que les enfants perçoivent aussi cette situation ? Comment s’y prennent-ils ?

Léonard : Mes enfants sont encore trop jeunes pour prendre conscience de leur condition de réfugié.

Fr. Pierre : Quelles sont les difficultés majeures que rencontre le réfugié ? Pourquoi ?

Léonard : Les difficultés rencontrées par le réfugié sont variables et multiples :

-         l’insécurité alimentaire, le manque de logement décent et de soins de santé ;

-         le chômage ;

-         le manque de protection ;

-         l’impuissance dans la défense de ses droits qui sont souvent bafoués pour ceux-là même qui sont censés les défendre, à savoir le personnel du HCR ;

-         le déracinement culturel.

Fr. Pierre : Il existe des organismes qui s’occupent des réfugiés. Pensez-vous qu’ils font assez ?

Léonard : Il est justement ahurissant de constater que les employés du HCR au lieu de servir les réfugiés ne font que se servir. De grands maux minent ce service parmi lesquels la corruption et les détournements de fond qui se font au grand mépris des réfugiés.

Fr. Pierre : Vous êtes catholique. Comment percevez-vous le soutien de l’Eglise envers les réfugiés ?

Léonard : L’Eglise catholique, par le biais de la Caritas fait parfois des œuvres louables et concrètes en faveur des réfugiés. C’est  notamment des aides ponctuelles en matière d’alimentation et de scolarisation des jeunes enfants de réfugiés. Mais je pense que l’Eglise catholique pourrait faire plus d’efforts pour que ces aides soient étendues et plus réguliers.

Fr. Pierre : Vous avez de l’espoir, n’est-ce pas, que cette situation d’être réfugiés prendra fin. En quoi se fonde-t-il ?

Léonard : Je pense que  qu’il y aura toujours des réfugiés dans le monde, puisqu’il me semble que armes ne pourront pas se taire partout. Il me semble en effet que certaines politiques, certaines associations internationales ont intérêt à perpétuer cet état de choses. Cependant, je pense personnellement que ma condition de réfugié doit finir un jour. La raison en est que c’est une situation qui m’est imposée et que je n’ai jamais accepté dans mon fort intérieur.  Même si les causes, â l’origine de ma fuite, n’étaient pas dissipées, je sais qu’un jour, je déciderai de rentrer dans ma patrie. La raison en est que je reste convaincu qu’il vaut mieux mourir chez soi qu’humilié sur une terre étrangère. De plus, je dois faire de mes enfants, des burundais à part entière.

  

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4. LAS FLECHAS DEL EXILIO SON DAÑINAS Y SANATIVAS (P. ELIE)

El tiempo se había vengado injustamente de la bondad de mi madre con un sinfín de arrugas en su cara. La recuerdo en el campo recogiendo, juntos, las patatas dulces. Le contaba mis ilusiones y mi esperanza de poder acceder a la Escuela Secundaria. Ella me miraba tiernamente y me sonreía. Era su forma de expresarme cuánto creía en mi. Siete años más tarde, cuando me despedí de ella en aquel campo de concentración, no me miró con sus ojos. La incertidumbre que se había apoderado de su rostro se reflejaba en las pocas gotas de lágrimas que no querían desprenderse de las mejillas de una madre que estaba a punto de ver desaparecer su hijo durante mucho tiempo, quizás infinito. Creo que ya intuía que difícilmente volvería a verme. Pero yo no pensaba que un día como este, ocho años después de nuestra despedida, llegaría a escribir sobre ella, diciendo que aún me faltaban cinco meses para cumplir los veintidós años cuando la vi por última vez. En un campo de refugiados. En Ruanda.

Si hablar de una madre nunca fue fácil, doloroso tiene que ser cuando te despiertas asustado en el exilio, la llamas para que te proteja, y resulta que te encuentras solo, entre cuatro muros blancos que ni te vieron crecer ni escucharon los poemas que dedicaste al primer amor que ingenuamente llamabas único. En tales condiciones, aprendes a llorar sin esperar consuelo, inventas los juegos que no necesitan de parejas, y te convences que cuando caigas intentarás levantarte por tu propio esfuerzo.

Cuando has tenido que huir de tu país para salvar el pellejo, poco a poco vas aprendiendo a construir tu mundo relacional al margen de lazos tan fuertes como la familia, los amigos de la infancia, el clima, los sueños consistentes y la misma patria. Intentas sobrevivir desde lo desconocido, soñar desde la melancolía, y consolarte desde una serie de juramentos que jamás has de romper. Sigues haciendo los mismos actos que obliga la existencia, pero sin contenidos significativos. Incluso cuando tienes la suerte de estar al abrigo de una institución, sigues sintiendo las mismas carencias familiares.

Acabas convenciéndote de que no optaste por aquello que ha llegado a configurar tu forma de pensar y de vivir, aceptas la imposibilidad de volver tu vista atrás para recuperar los pasos perdidos. Elegir es preferir, elegir es optar, elegir es pactar. Tú no puedes romper los pactos que no hubo; tú no puedes deshacer las opciones que nunca hiciste; tú no puedes revisar las preferencias que no tuviste, ni las elecciones que no son tuyas.

En el exilio construyes una red de amistad que, por lógica natural, no siempre implica una comunicación afectiva. Prejuicios, intereses, historias irreconciliables, más de una vez te llevan a unos desencuentros fatales y dramáticos. Y por colmo, el tiempo ya no te concede ningún privilegio sobre una amistad, y tu historia personal ya no es un regalo para nadie.

Vivir en el exilio es aceptar compartir poco con los demás, esperar la bondad de los dioses para que te entreguen los verdaderos amigos, pues tú no tienes tiempo para fomentarles. Éste es el drama para una persona que nunca se había imaginado soñar al margen de la amistad.

En el exilio te encuentras con un clima nuevo. Y todo cambio de clima implica cambiar de perspectivas, perder los horizontes, sobrevivir mientras el cuerpo y el espíritu rinden al máximo para sintonizar las frecuencias acertadas. Te embaucas en una actividad frenética que si no resulta dañina es que cuando se interioriza ya lo peor ha pasado. Mente cansada, cuerpo arrastrado y corazón confuso suelen ser tu compañía más cercana y tu secreto más íntimo. Aunque en tus oraciones no cesas de dar las gracias a Dios por un sinfín de cosas, inconscientemente esperas respuestas a múltiples porqués.

En el exilio, la patria está reservada. Tú no eres de aquí ni de allá. En tu nuevo lenguaje eliminas el verbo volver y todo aquello que te recuerde lo que podrías haber sido en tu patria. Los exiliados saben cuánto se sufre al tener que contar su historia ante desconocidos  para ser aceptado como exiliado. Es verdad que muchos de ellos llegan a soltar lágrimas y maldecir todos los dioses que permitieron que pasara lo que cuentas, pero en el fondo todos sabemos que no es agradable para nadie escribir su historia personal en un trozo de papel sin más destinatario que un cajón de una ONG o de un archivo administrativo. Algunos dicen que los funcionarios llegan a familiarizarse con tantas historias dramáticas que, por relativizar todo, te ponen un número: tu expediente. Pero yo digo que menos mal. ¿Te imaginas tener que presentarte cada vez que vas a preguntar por el trámite de tu documentación? Hola, quería preguntar por mi expediente. ¿Cómo se llama usted? Mabyogo. ¿Podría darme otros detalles? Sí, soy aquel chico que tenía una madre con un sinfín de arrugas en su cara porque el tiempo se había vengado injustamente de su bondad.

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5. VISITAR Y REDIMIR  (P. Pierre KAZIRI)

En su núcleo fundamental, nuestro carisma se expresa en término de visitar y redimir a los cristianos de las  nuevas formas de cautividad, por las que se ven expuestos al abandono de las prácticas de la vida cristiana y a la pérdida de la fe (Constituciones, nº 4). Esta opción nuestra, los mercedarios, tiene infinitas posibilidades de realizarse. Los sujetos a quienes van dirigidos nuestras labores parecen suficientemente claros. Lo que hacemos también. Sin embargo, sobre el terreno, no se puede olvidar sin triunfalismo barato que los variantes temporales y locales obligan a una permanente actualización de la dinámica redentora.

Si en el siglo XIII y siguientes, los cristianos cautivos constituían un grupo compacto de los españoles en mano de los musulmanes repartidos en un espacio concreto entorno al Mediterráneo, hoy los cristianos a visitar y a redimir se encuentran en todas partes. La  apertura de las fronteras del espacio de cautividad y los nuevos rostros de los nuevos cautivos hacen complejas las tareas de visitar y redimir.

Partiendo de las nuevas formas de cautividad, algo que no siempre se percibe con claridad, resulta difícil predecir que forma tomará la acción redentora de los mercedarios. En una región concreta, puede ser que hoy esta forma sea la atención de los inmigrantes o de los refugiados. Pero mañana, puede ser que en este mismo lugar, los mercedarios tengan que visitar y redimir a los drogaditos o alcohólicos. La identificación de un grupo compacto y permanente es un concepto especulativo que deberá ser flexible en la práctica. Hoy aún seguimos pensando en los refugiados como personas agrupadas en los campos o pensamos en los inmigrantes como estas personas hacinadas en un asilo. Existen inmigrantes en las comisarías esperando su retorno pero existen también inmigrantes integrados en los barrios nuestros. Existen refugiados en los campos pero también existen refugiados en las calles de nuestras ciudades o trabajando en algún lugar. No es fácil comprender que el inmigrante no es sólo esta persona que necesita documentos sino también esta misma persona que necesita sentir, llorar, reírse, etc. No es fácil ver que el refugiado puede ser esta persona incluso con trabajo pero sin espacio de expresión cultural, sin voto en las elecciones.

Siendo diversos los rostros de los destinatarios de nuestro carisma, la visita como la redención habrá de ser pensadas y comprendidas en formas diversificadas. Hoy resultaría casi iconoclasta ver cuatro o cinco frailes siempre en sus hábitos dirigiéndose a un grupo fijo y permanente a redimir. No niego que casos de este tipo puedan darse: por ejemplo, la visita común de los presos, de un campo de refugiado o de una casa de refugio. En días especiales (durante los capítulos, en la formación, en la víspera de la fiestas mercedarias, etc.), sería incluso recomendable este tipo de visitas. Pero la obra redentora, el carisma mercedario nos exige hoy ahorrase de los espectáculos y de atender a la persona en sus necesidades sin disolverla en los grupos. Nuestra visita como nuestra redención ha de entenderse como diálogo personal con toda persona en crisis respecto con la fe y a punto de perderla. Quizás esta persona no se encuentra sólo en los grupos clásicos de los miserables prisioneros, refugiados, inmigrantes, analfabetos, personas de mala reputación, etc. Simplemente es la persona presa de las nuevas formas de cautividad y que está expuesta al abandono de las prácticas de la vida cristiana y a la pérdida de la fe. La forma de visita y de redención, en este caso, tendrá que ser diferente. Quizás, será necesario una forma de abrirle camino de libertad con diálogo, de hablarle de Dios en término de cercanía y en lenguaje menos codificado por los teólogos, de ofrecerle espacio de expresión, de invitarle a elegir una vida digna, más plena y de autorrealización.

No cabe duda que en este sentido, el carisma mercedario es actual y exigente. Es actual porque las nuevas formas de cautividad son infinitas, complejas y cambiantes. Los mercedarios, frente a esta realidad, han de ser humildes y comprender que pueden necesitar ellos mismos de ser visitados y redimidos. Han de comprender que su cometido es noble y grande y que la Iglesia espera mucho de ellos. Para ello, las formas antiguas de visita y de redención han de ser actualizadas permanentemente. Este carisma nuestro es también sumamente exigente en la medida en que nos sitúa frente al otro, el otro diferente, con la pretensión de aportarle algo. En esto, no hay que tener complejo. No aportaremos sabiduría porque pueden haber cautivos más sabios que nosotros. Nada propio que no sea el amor deberíamos cargarnos para llevarlo al otro. Sólo y únicamente el Evangelio debería ser el motivo de la visita y el fin de la redención.

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6. CRÓNICAS

6.1. VISITA DEL PADRE PROVINCIAL (P. Pierre KAZIRI)

En el marco de las visitas canónicas, el Padre Alejandro Fernández Barrajón, nuestro provincial, acompañado por el consejero provincial, el Padre José Amable Suárez Velasco, visitó del 18 al 27 de febrero de 2002 nuestras dos comunidades de Yaoundé : la parroquia de la Briqueterie y la Casa de Formación Saint-Pierre-Nolasco donde se encuentra también el noviciado para África. Durante la visita, los Padres vieron la vitalidad de nuestro pueblo y se dieron cuenta de lo que queda por hacer en vista del desarrollo del hombre en su totalidad : espiritual y materialmente. Incluso, con las reservas de los visitantes, no pudieron resistir al ritmo trepidante de esta ciudad de modo que se podía recordar aquello de que la fe produce milagros. Porque si se puede recordar algo diferente sería los encantos de la música con bailes que no dejaron a nadie indiferentes.

 

6.2. EXCURSION À KRIBI (Fr. Augustin KABONGO)

 En l’occasion de la journée de la jeunesse et de la fin des examens du premier semestre, une sortie des étudiants en formation dans la maison Saint-Pierre-Nolasque fut organisée le 11 février 2002 pour l’un des grands lieux touristique du Cameroun : Kribi.

Accompagnés du père Carlos Olivera, c’était vers 6h30 quand nous quittâmes la maison pour la destination située à environ 350 km de Yaoundé et nous y arrivâmes vers 11h30. Tous sans exception, nous fûmes étonnés à la vue de la mer. Ensuite, sans plus tarder, nous nous jetâmes pour s’amuser jusqu’à 14h30. Après, nous nous rendîmes dans un restaurant pour y prendre un repas. Et de là vers 18h00, nous regagnâmes la maison. Tout le monde fut content de l’excellente détente passé à l’océan Atlantique.

 

6.3. ÉCHO DE LA RETRAITE (Fr. Richard EWOME)

 La grandeur et l’importance de la fête pascale, dans l’église et dans la vie de chaque chrétien, sont à l’origine de la mobilisation observable au cour du temps de carême. Elle nécessite une préparation particulière en vue d’une conversion. C’est pour favoriser cette préparation que la Maison de Formation a organisé une retraite du 24 au 28 mars à Okola, localité située à plus de 50 km de la Maison.

 Pendant quatre jours, au coeur de la Semaine sainte, les participants ont réfléchi, travaillé en carrefour et médité sur trois thèmes dont ils avaient eux-mêmes choisis à savoir : La vocation à la vie religieuse ;  la vie communautaire : vie de pardon et de réconciliation ; la mission et la spiritualité mercédaire.

 Vu l’importance de ces thèmes, la retraite a connu une intense et profonde production spirituelle et intellectuelle à en croire les révélations faites par les participants, et dont la synthèse figure sur notre tableau d’affichage. Interpellés par notre identité de religieux à transfigurer  notre milieu de vie, comme le Christ, la rencontre a été pour nous le meilleur moyen de vivre le mystère pascal. La satisfaction et la détermination de tous, parmi lesquels deux aspirants, à vivre cette transfiguration, a été le signe manifeste de la réussite de cette préparation. Malgré l’hostilité du site caractérisée par des ravitaillements irréguliers en eau et en électricité, nous n’avons pas manqué l’Eau et la Lumière que nous devons porter aux captifs.

 

6.4. LA BENDICIÓN DEL DISPENSARIO A NUESTRA PARROQUIA DE LA BRIQUETERIE (P. Pierre KAZIRI)

  Este dispensario encomendada a Nuestra Madre de la Merced se construyó por iniciativa del P. Carlos Olivera, misionero mercedario, y fue financiado por la Junta de Extremadura (España) a través de Medicus Mundi de Extremadura. Está situado frente a nuestra parroquia ocupando las antiguas oficinas y salas de la parroquia que han sido reformada al convertir el edificio de un nivel en dos niveles. Los primeros cuidados sanitarios empezaron el día 3 de diciembre 2001. La bendición del dispensario por el Vicario General de la archidiócesis de Yaoundé, Don Akonga Essomba Joseph, tuvo lugar el día 8 de marzo pasado. A este acto religioso asistieron diferentes personalidades como el Vicario episcopal, el embajador de España en Camerún y la delegación de la Junta de Extremadura. Hoy, el dispensario atiende el promedio de 100 pacientes al día.

 

6.5. LA FIESTA DE SAN PEDRO NOLASCO EN LA CASA DE FORMACIÓN A BASTOS (Fr. Edouard KALONGO)

 La journée du 13 mai 2002, dans la Maison de Formation Saint-Pierre-Nolasque de Yaoundé, a été dominé par les festivités marquant la solennité de notre fondateur. La journée a commencé avec les laudes à 6h15. Et durant cette prière, nous avons clôturé la neuvaine pour la préparation de cette fête. Le point culminant du jour fut marqué par la messe solennelle présidé par le Père Pierre avec la concélébration de tous les confrères de la délégation de Yaoundé: Pères Pablo, Carlos et Fridolin. Dans son homélie, le P. Pierre a mis en relief le contenu du charisme mercédaire: visiter et racheter les chrétiens des nouvelles formes de captivité. La messe était animé par les membres constituant la communauté de formation. Après la célébration liturgique, nous avons été tous convié avec les invités qui nous accompagnaient en ce grand jour à prendre part au modeste repas préparé pour l’occasion.

 

6.6. OBRAS EN LA CASA (P. Pierre KAZIRI)

 Desde el día 18 de abril, estamos en obras en la Casa de Formación para cambiar la cañería de agua. La antigua cañería era de hierro y en los meses anteriores habíamos tenido varias averías porque el hierro se había oxidado. Ahora, los fontaneros han optado por la tubería de plástico y de cobre. Pensamos que la solución es mejor y duradera.

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 7. SAINT PIERRE NOLASQUE EN AFRIQUE (P. Pierre KAZIRI)

Oh ! Honorable saint Pierre Nolasque.

Qui t’as fait découvrir et aimer l’Afrique ?

Qui t’a guidé vers ces forêts tropicales ?

Pourquoi choisir ce milieu sensé hostile ?

                       

J’ai été touché par les cris de mes soeurs.

J’ai vu la misère aiguë de mes frères.

J’ai partagé le regard de mes neveux.

J’ai partagé le sourire de mes nièces.

 

Impassible, rien ne pouvait m’arrêter.

Comme la mouette, j’ai déployé les ailes.

En baobab, je me suis enraciné.

Comme un bon fruitier au printemps, je fleurisse.

 

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 8. ÁFRICA EN LA MIRADA (P.  Alejandro FERNÁNDEZ, Provincial de  Castilla)

 Se ha cumplido al fin uno de mis sueños acariciados desde niño: conocer África. La oportunidad me la ha brindado la visita canónica a nuestras comunidades de Yaoundé. África es siempre sorprendente para un europeo, y para mí lo ha sido sobremanera.

A. UNA PRIMERA IMPRESIÓN

 África me ha cautivado, en mi primer momento, sobre todo por dos realidades. En primer lugar por la hospitalidad de sus gentes siempre atentas para el saludo, disponibles para la sonrisa y generosas a pesar de su escasez. Hay un inmenso abanico de experiencias de bienvenida que podría desplegar como anécdotas ante vosotros. Sobre todo fue especialmente emocionante la bienvenida de los jóvenes de la Briqueterie, con su concierto musical en español del CD “Convocados a la fiesta”. Ha sido un esfuerzo inmenso que yo valoro  con especial significación y que quiero agradecer vivamente. Y junto a esto quiero destacar el ambiente de familiaridad y cercanía que nos han dispensado nuestros jóvenes mercedarios de la casa de formación san Pedro Nolasco. Con ellos he descubierto que el futuro de la Merced en África está lleno de nombres y de ilusión, y que podemos hablar en verdad de una “Aurora Mercedaria”.

Y me ha sorprendido también, en segundo lugar, los niños. África está llena de niños, de futuro, de esperanzas. Llevo grabada muchos rostros de  niños en el baúl del alma. Cada día me rodeaban con sus gritos y fijaban en mí sus ojos vivos reclamando mi atención y regalándome sus mejores sonrisas. Quiero creer y rimar que estos niños van a conquistar el futuro con el apoyo de todos. Tienen derecho a sentarse en la mesa de la dignidad y de la justicia y entre todos tenemos que ofrecerles esa oportunidad.

B. ENTRE LUCES Y SOMBRAS

África es hermosa, en sus tierras y en sus gentes. Hay una elegancia colorista que pasean sus mujeres por las calles que cautiva la mirada. Sorprende su sencillez y su alegría. Las calles son retratos vivos de un pueblo que quiere caminar sin desmayo hacia el horizonte del progreso. Y  a la vez, como contraste acusado, sorprende la pobreza agazapada en las casas, en las calles, en el  mercado y en la mirada de los  niños. Una pobreza que duele y que reclama atención y justicia. África es un país de inmensos contrastes que se despereza de un sueño de muchos años y quiere despertar al día nuevo de la paz y del progreso.

C. LA MERCED SE HACE AFRICANA

Uno de las cosas más vivas que llevo a mi vuelta de África es la certeza de que la Merced tiene, cada día más, vocación africana. Lo he descubierto en apuesta firme y generosa de estas dos comunidades mercedarias de Yaoundé, en la decisión iluminada de los jóvenes africanos mercedarios que construyen su futuro en la casa de formación, y en la realidad surcada de cautividades que llenan los caminos de África y que reclama liberación. ¡Hacen falta entusiastas redentores mercedarios, apasionados por África, que hagan de su vida una mano extendida hacia los más pobres! La Merced camina en África, cada día más deprisa, y el gozo llena el rostro y las manos de toda la familia mercedaria.

D. UN ADIÓS QUE QUIERE SER HASTA LUEGO

Llega el momento de partir. Llevo experiencia nueva en la colección del recuerdo. No es fácil, a una cierta edad, encontrar experiencias originales. África ha sido para mí un hito, una sensación de novedad, un encuentro fecundo de esos que dejan huella. Algo, sin duda, ha cambiado dentro de mí, y África lo ha hecho posible.

Me alejo con sabor a nostalgia. Mi recuerdo será en adelante oración por las gentes de África y deseo solidario de caminar juntos. Oigo a lo lejos el ritmo incesante y festivo del tam tam; o  será, tal vez, que mi imaginación  quiere recuperar el sabor africano de tantos momentos inolvidables como han ido tejiendo los días. África se va quedando atrás, y sin embargo viene conmigo.

 

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