EN ESTE NÚMERO:
2. Situación de los refugiados en África
3. Interview à Mr
Léonard Ntakarutimana
4. Las flechas del exilio son dañinas y sanativas
7.
Saint Pierre Nolasque en Afrique
No sé si en nuestro lenguaje hablado podemos encontrar muchas palabras que transmitan la realidad de lo que vivimos y sentimos como es el caso de la palabra “acogida”. En efecto, no hace falta acudir al diccionario para realizar que la palabra “acogida” evoca un movimiento de amor hacia el otro para hacerle compartir lo que uno es y tiene. Acoger es comprender, es estar dispuesto a compartir, es escuchar, es entrar en relación con alguien. Acoger es, al final, ir al encuentro, saltar el muro de los prejuicios y vivir con el otro.
El
carisma mercedario, al subrayar como acción propia: la visita y la redención,
expresa de otra manera lo que podemos resumir hoy en la palabra acogida. Los
primeros mercedarios no sólo redimían, también acogían a los redimidos. Por
eso, se llamó al principio “Orden de Santa Eularia” en referencia al
hospital de Santa Eularia o lugar de acogida de los redimidos. Hoy tenemos,
desde esta tierra africana, el testimonio de este espíritu de acogida en el
dispensario que los mercedarios acaban de abrir aquí en Yaoundé para los más
necesitados.
Pero
no sólo la Merced acoge también se deja acoger. La visita del Padre Provincial
como portador del mensaje de solidaridad mercedaria se resume también en el
hecho de ser acogido. Al final, estamos ante la historia del encuentro, el
encuentro marcado primero por la presencia de Dios: el Verbo se hizo hombre para
un encuentro más auténtico del hombre con Dios y de los hombres entre sí. Y de los muchos encuentros posibles, el mejor y el más deseable es
el encuentro acogedor.
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2. SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS
EN ÁFRICA (Fr. Jean-Paul MWENGE)
Entre los grandes males que aquejan al continente africano hoy, el
problema de los refugiados parece ser uno de los casos más preocupantes. En
general, ninguna región ha podido librarse de las consecuencias próximas o
lejanas del flujo de los refugiados. Pero, ¿quién es el refugiado? Según
ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), los
refugiados son personas que se encuentran fuera de su país y no pueden o no
quieren volver en él. Porque temen de ser perseguido por motivo de su raza,
religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un grupo social
particular.
A. Refugiados en cifras
No es fácil conseguir datos precisos a falta de sistema recuento
fiable o de censo reciente. A menudo, los flujos de refugiados tienen lugar en
zonas inaccesibles. También, a veces, la administración falla. Por lo menos,
según los datos ofrecidos por el ACNUR, habría más o menos 22,3 millones de
personas que dependen de su competencia en el mundo. África tendría 6240540
para el año 2000. De ellos, 3523250 serían refugiados, 61110 solicitando
asilo, 933890 repatriados y 1732290 desplazados. Es el África central que
cuenta con más refugiados, seguido del África occidental.
B. Causas
Generalmente, son las guerras que causan más los desplazamientos
masivos de los refugiados. A ello podemos añadir el odio, los conflictos étnicos,
los regímenes represivos, las violaciones de los derechos humanos, la pobreza,
etc. Los conflictos generados por estos factores a veces rebasan las fronteras
del país complicando más el problema de por sí dramático. Menos mal que
algunos organismos tratan de paliar a estos dramas.
C. Organismos implicados
El organismo más implicado y más conocido en este campo es el
ACNUR. Pero este colabora con otros como el CICR (Comité Internacional dela
Cruz Roja), como MSF (Médicos Sin Fronteras), etc. Algunos intervienen más en
el campo jurídico como ACNUR, otros aportan alimentos como CARITAS o atienden más
el aspecto sanitario como MSF. Estos organismos contribuyen también en la
repatriación, la reinserción en la vida, en la educación, etc.
D. Observación personal
África continúa siendo una región que necesita grandes esfuerzos de
protección y asistencia ya que ninguna de sus regiones se libra de las
consecuencias relacionadas con el problema de los refugiados. Y es preocupante
el hecho de que los derechos de los desplazados como el de los refugiados no
sean siempre respetados.-
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3.
INTERVIEW À MR LÉONARD NTAKARUTIMANA
(P. Pierre KAZIRI)
Fr. Pierre : Vous êtes burundais et vous vivez au Cameroun. Depuis quand et
pourquoi ?
Léonard :
Je vis au Cameroun depuis le 03 Janvier 1996. J’ai fuit la guerre qui régnait
dans presque tout le pays et l’insécurité qui ne me permettait plus ni de
me déplacer librement dans Bujumbura la capitale burundaise, ni de
poursuivre mes études à l’Université du Burundi, à Mutanga.
Fr. Pierre :
Avez-vous des nouvelles de votre famille et de vos parents ?
Léonard :
Je vis actuellement avec ma famille restreinte, et j’ai rarement des nouvelles
de mes parents.
Fr. Pierre :
Pourquoi avez-vous choisi de rester au Cameroun ?
Léonard :
Je reste au Cameroun parce que, d’une part, les conditions sécuritaires m’y
paraissent satisfaisantes et d’autre part, j’y poursuis mes études que j’avais
été contraint d’interrompre à Bujumbura.
Fr. Pierre : Quels sont les événements les plus significatifs qui vous ont marqués
pendant votre séjour ici au Cameroun ?
Léonard :
Les événements qui m’ont marqué :
-
Une misère qui fait que quelques fois, je manque
de quoi nourrir ma famille ce qui fait que je ne parviens pas à payer
les frais de loyer de notre petite maison.
-
De longs fils de réfugiés dans les enceintes du
bureau du HCR-Yaoundé (ACNUR) qui
souvent désirent d’être reçus et écoutés sans y parvenir.
Fr. Pierre : Vous êtes réfugiés. Comment pourriez-vous exprimer le
sentiment qu’on éprouve lorsqu’on est réfugié ?
Léonard :
Le sentiment qu’on éprouve lorsqu’on est réfugiés est celui d’une
personne apatride, déséritée, humiliée, sans aucun droit.
Fr. Pierre : Vous avez une famille et des
enfants. Pensez-vous que les enfants perçoivent aussi cette situation ?
Comment s’y prennent-ils ?
Léonard : Mes enfants
sont encore trop jeunes pour prendre conscience de leur condition de réfugié.
Fr. Pierre :
Quelles sont les difficultés majeures que rencontre le réfugié ?
Pourquoi ?
Léonard :
Les difficultés rencontrées par le réfugié sont variables et multiples :
-
l’insécurité alimentaire, le manque de logement
décent et de soins de santé ;
-
le chômage ;
-
le manque de protection ;
-
l’impuissance dans la défense de ses droits qui
sont souvent bafoués pour ceux-là même qui sont censés les défendre, à
savoir le personnel du HCR ;
-
le déracinement culturel.
Fr. Pierre : Il existe des organismes qui s’occupent des
réfugiés. Pensez-vous qu’ils font
assez ?
Léonard :
Il est justement ahurissant de constater que les employés du HCR au lieu de
servir les réfugiés ne font que se servir. De grands maux minent ce service
parmi lesquels la corruption et les détournements de fond qui se font au grand
mépris des réfugiés.
Fr. Pierre : Vous êtes catholique. Comment percevez-vous
le soutien de l’Eglise envers les réfugiés ?
Léonard :
L’Eglise catholique, par le biais de la Caritas fait parfois des œuvres
louables et concrètes en faveur des réfugiés. C’est notamment
des aides ponctuelles en matière d’alimentation et de scolarisation des
jeunes enfants de réfugiés. Mais je pense que l’Eglise catholique pourrait
faire plus d’efforts pour que ces aides soient étendues et plus réguliers.
Fr. Pierre : Vous
avez de l’espoir, n’est-ce pas, que cette situation d’être réfugiés
prendra fin. En quoi se fonde-t-il ?
Léonard :
Je pense que qu’il y aura
toujours des réfugiés dans le monde, puisqu’il me semble que armes ne
pourront pas se taire partout. Il me semble en effet que
certaines politiques, certaines associations internationales ont intérêt à
perpétuer cet état de choses. Cependant, je pense personnellement que ma
condition de réfugié doit finir un jour. La raison en est que c’est une
situation qui m’est imposée et que je n’ai jamais accepté dans mon fort intérieur. Même si les causes, â l’origine de ma fuite, n’étaient
pas dissipées, je sais qu’un jour, je déciderai de rentrer dans ma patrie.
La raison en est que je reste convaincu qu’il vaut mieux mourir chez soi qu’humilié
sur une terre étrangère. De plus, je dois faire de mes enfants, des burundais
à part entière.
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4. LAS FLECHAS DEL EXILIO SON DAÑINAS
Y SANATIVAS (P. ELIE)
El tiempo se había vengado injustamente de la
bondad de mi madre con un sinfín de arrugas en su cara. La recuerdo en el campo
recogiendo, juntos, las patatas dulces. Le contaba mis ilusiones y mi esperanza
de poder acceder a la Escuela Secundaria. Ella me miraba tiernamente y me sonreía.
Era su forma de expresarme cuánto creía en mi. Siete años más tarde, cuando
me despedí de ella en aquel campo de concentración, no me miró con sus ojos.
La incertidumbre que se había apoderado de su rostro se reflejaba en las pocas
gotas de lágrimas que no querían desprenderse de las mejillas de una madre que
estaba a punto de ver desaparecer su hijo durante mucho tiempo, quizás
infinito. Creo que ya intuía que difícilmente volvería a verme. Pero yo no
pensaba que un día como este, ocho años después de nuestra despedida, llegaría
a escribir sobre ella, diciendo que aún me faltaban cinco meses para cumplir
los veintidós años cuando la vi por última vez. En un campo de refugiados. En
Ruanda.
Si hablar de una madre nunca
fue fácil, doloroso tiene que ser cuando te despiertas asustado en el exilio,
la llamas para que te proteja, y resulta que te encuentras solo, entre cuatro
muros blancos que ni te vieron crecer ni escucharon los poemas que dedicaste al
primer amor que ingenuamente llamabas único. En tales condiciones, aprendes a
llorar sin esperar consuelo, inventas los juegos que no necesitan de parejas, y
te convences que cuando caigas intentarás levantarte por tu propio esfuerzo.
Cuando has tenido que huir de
tu país para salvar el pellejo, poco a poco vas aprendiendo a construir tu
mundo relacional al margen de lazos tan fuertes como la familia, los amigos de
la infancia, el clima, los sueños consistentes y la misma patria. Intentas
sobrevivir desde lo desconocido, soñar desde la melancolía, y consolarte desde
una serie de juramentos que jamás has de romper. Sigues haciendo los mismos
actos que obliga la existencia, pero sin contenidos significativos. Incluso
cuando tienes la suerte de estar al abrigo de una institución, sigues sintiendo
las mismas carencias familiares.
Acabas convenciéndote de que
no optaste por aquello que ha llegado a configurar tu forma de pensar y de
vivir, aceptas la imposibilidad de volver tu vista atrás para recuperar los
pasos perdidos. Elegir es preferir, elegir es optar, elegir es pactar. Tú no
puedes romper los pactos que no hubo; tú no puedes deshacer las opciones que
nunca hiciste; tú no puedes revisar las preferencias que no tuviste, ni las
elecciones que no son tuyas.
En el exilio construyes una
red de amistad que, por lógica natural, no siempre implica una comunicación
afectiva. Prejuicios, intereses, historias irreconciliables, más de una vez te
llevan a unos desencuentros fatales y dramáticos. Y por colmo, el tiempo ya no
te concede ningún privilegio sobre una amistad, y tu historia personal ya no es
un regalo para nadie.
Vivir en el exilio es aceptar
compartir poco con los demás, esperar la bondad de los dioses para que te
entreguen los verdaderos amigos, pues tú no tienes tiempo para fomentarles. Éste
es el drama para una persona que nunca se había imaginado soñar al margen de
la amistad.
En el exilio te encuentras
con un clima nuevo. Y todo cambio de clima implica cambiar de perspectivas,
perder los horizontes, sobrevivir mientras el cuerpo y el espíritu rinden al máximo
para sintonizar las frecuencias acertadas. Te embaucas en una actividad frenética
que si no resulta dañina es que cuando se interioriza ya lo peor ha pasado.
Mente cansada, cuerpo arrastrado y corazón confuso suelen ser tu compañía más
cercana y tu secreto más íntimo. Aunque en tus oraciones no cesas de dar las
gracias a Dios por un sinfín de cosas, inconscientemente esperas respuestas a múltiples
porqués.
En el exilio, la patria está
reservada. Tú no eres de aquí ni de allá. En tu nuevo lenguaje eliminas el
verbo volver y todo aquello que te recuerde lo que podrías haber sido en tu
patria. Los exiliados saben cuánto se sufre al tener que contar su historia
ante desconocidos para ser aceptado
como exiliado. Es verdad que muchos de ellos llegan a soltar lágrimas y
maldecir todos los dioses que permitieron que pasara lo que cuentas, pero en el
fondo todos sabemos que no es agradable para nadie escribir su historia personal
en un trozo de papel sin más destinatario que un cajón de una ONG o de un
archivo administrativo. Algunos dicen que los funcionarios llegan a
familiarizarse con tantas historias dramáticas que, por relativizar todo, te
ponen un número: tu expediente. Pero yo digo que menos mal. ¿Te imaginas tener
que presentarte cada vez que vas a preguntar por el trámite de tu documentación?
Hola, quería preguntar por mi expediente. ¿Cómo se llama usted? Mabyogo. ¿Podría
darme otros detalles? Sí, soy aquel chico que tenía una madre con un sinfín
de arrugas en su cara porque el tiempo se había vengado injustamente de su
bondad.
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5. VISITAR Y REDIMIR
(P. Pierre KAZIRI)
En su núcleo fundamental,
nuestro carisma se expresa en término de visitar y redimir a los cristianos de
las nuevas formas de cautividad,
por las que se ven expuestos al abandono de las prácticas de la vida cristiana
y a la pérdida de la fe (Constituciones, nº 4). Esta opción nuestra, los
mercedarios, tiene infinitas posibilidades de realizarse. Los sujetos a quienes
van dirigidos nuestras labores parecen suficientemente claros. Lo que hacemos
también. Sin embargo, sobre el terreno, no se puede olvidar sin triunfalismo
barato que los variantes temporales y locales obligan a una permanente
actualización de la dinámica redentora.
Si en el siglo XIII y
siguientes, los cristianos cautivos constituían un grupo compacto de los españoles
en mano de los musulmanes repartidos en un espacio concreto entorno al Mediterráneo,
hoy los cristianos a visitar y a redimir se encuentran en todas partes. La
apertura de las fronteras del espacio de cautividad y los nuevos rostros
de los nuevos cautivos hacen complejas las tareas de visitar y redimir.
Partiendo de las nuevas
formas de cautividad, algo que no siempre se percibe con claridad, resulta difícil
predecir que forma tomará la acción redentora de los mercedarios. En una región
concreta, puede ser que hoy esta forma sea la atención de los inmigrantes o de
los refugiados. Pero mañana, puede ser que en este mismo lugar, los mercedarios
tengan que visitar y redimir a los drogaditos o alcohólicos. La identificación
de un grupo compacto y permanente es un concepto especulativo que deberá ser
flexible en la práctica. Hoy aún seguimos pensando en los refugiados como
personas agrupadas en los campos o pensamos en los inmigrantes como estas
personas hacinadas en un asilo. Existen inmigrantes en las comisarías esperando
su retorno pero existen también inmigrantes integrados en los barrios nuestros.
Existen refugiados en los campos pero también existen refugiados en las calles
de nuestras ciudades o trabajando en algún lugar. No es fácil comprender que
el inmigrante no es sólo esta persona que necesita documentos sino también
esta misma persona que necesita sentir, llorar, reírse, etc. No es fácil ver
que el refugiado puede ser esta persona incluso con trabajo pero sin espacio de
expresión cultural, sin voto en las elecciones.
Siendo diversos los rostros
de los destinatarios de nuestro carisma, la visita como la redención habrá de
ser pensadas y comprendidas en formas diversificadas. Hoy resultaría casi
iconoclasta ver cuatro o cinco frailes siempre en sus hábitos dirigiéndose a
un grupo fijo y permanente a redimir. No niego que casos de este tipo puedan
darse: por ejemplo, la visita común de los presos, de un campo de refugiado o
de una casa de refugio. En días especiales (durante los capítulos, en la
formación, en la víspera de la fiestas mercedarias, etc.), sería incluso
recomendable este tipo de visitas. Pero la obra redentora, el carisma mercedario
nos exige hoy ahorrase de los espectáculos y de atender a la persona en sus
necesidades sin disolverla en los grupos. Nuestra visita como nuestra redención
ha de entenderse como diálogo personal con toda persona en crisis respecto con
la fe y a punto de perderla. Quizás esta persona no se encuentra sólo en los
grupos clásicos de los miserables prisioneros, refugiados, inmigrantes,
analfabetos, personas de mala reputación, etc. Simplemente es la persona presa
de las nuevas formas de cautividad y que está expuesta al abandono de las prácticas
de la vida cristiana y a la pérdida de la fe. La forma de visita y de redención,
en este caso, tendrá que ser diferente. Quizás, será necesario una forma de
abrirle camino de libertad con diálogo, de hablarle de Dios en término de
cercanía y en lenguaje menos codificado por los teólogos, de ofrecerle espacio
de expresión, de invitarle a elegir una vida digna, más plena y de
autorrealización.
No cabe duda que en este sentido, el carisma mercedario es actual y
exigente. Es actual porque las nuevas formas de cautividad son infinitas,
complejas y cambiantes. Los mercedarios, frente a esta realidad, han de ser
humildes y comprender que pueden necesitar ellos mismos de ser visitados y
redimidos. Han de comprender que su cometido es noble y grande y que la Iglesia
espera mucho de ellos. Para ello, las formas antiguas de visita y de redención
han de ser actualizadas permanentemente. Este carisma nuestro es también
sumamente exigente en la medida en que nos sitúa frente al otro, el otro
diferente, con la pretensión de aportarle algo. En esto, no hay que tener
complejo. No aportaremos sabiduría porque pueden haber cautivos más sabios que
nosotros. Nada propio que no sea el amor deberíamos cargarnos para llevarlo al
otro. Sólo y únicamente el Evangelio debería ser el motivo de la visita y el
fin de la redención.
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6.1. VISITA DEL PADRE
PROVINCIAL
En el marco de las visitas canónicas, el Padre Alejandro Fernández
Barrajón, nuestro provincial, acompañado por el consejero provincial, el Padre
José Amable Suárez Velasco, visitó del 18 al 27 de febrero de 2002 nuestras
dos comunidades de Yaoundé : la parroquia de la Briqueterie y la Casa de
Formación Saint-Pierre-Nolasco donde se encuentra también el noviciado para África.
Durante la visita, los Padres vieron la vitalidad de nuestro pueblo y se dieron
cuenta de lo que queda por hacer en vista del desarrollo del hombre en su
totalidad : espiritual y materialmente. Incluso, con las reservas de los
visitantes, no pudieron resistir al ritmo trepidante de esta ciudad de modo que
se podía recordar aquello de que la fe produce milagros. Porque si se puede
recordar algo diferente sería los encantos de la música con bailes que no
dejaron a nadie indiferentes.
En l’occasion de la journée de la jeunesse et de la fin des examens du
premier semestre, une sortie des étudiants en formation dans la maison
Saint-Pierre-Nolasque fut organisée le 11 février 2002 pour l’un des grands
lieux touristique du Cameroun : Kribi.
Accompagnés du père Carlos Olivera, c’était vers 6h30 quand nous quittâmes
la maison pour la destination située à environ 350 km de Yaoundé et nous y
arrivâmes vers 11h30. Tous sans exception, nous fûmes étonnés à la vue de
la mer. Ensuite, sans plus tarder, nous nous jetâmes pour s’amuser jusqu’à
14h30. Après, nous nous rendîmes dans un restaurant pour y prendre un repas.
Et de là vers 18h00, nous regagnâmes la maison. Tout le monde fut content de
l’excellente détente passé à l’océan Atlantique.
La grandeur et l’importance de la fête pascale,
dans l’église et dans la vie de chaque chrétien, sont à l’origine de la
mobilisation observable au cour du temps de carême. Elle nécessite une préparation
particulière en vue d’une conversion. C’est pour favoriser cette préparation
que la Maison de Formation a organisé une retraite du 24 au 28 mars à Okola,
localité située à plus de 50 km de la Maison.
Pendant quatre jours, au coeur de
la Semaine sainte, les participants ont réfléchi, travaillé en carrefour et médité
sur trois thèmes dont ils avaient eux-mêmes choisis à savoir : La
vocation à la vie religieuse ; la
vie communautaire : vie de pardon et de réconciliation ; la mission
et la spiritualité mercédaire.
Vu l’importance de ces thèmes,
la retraite a connu une intense et profonde production spirituelle et
intellectuelle à en croire les révélations faites par les participants, et
dont la synthèse figure sur notre tableau d’affichage. Interpellés par notre
identité de religieux à transfigurer notre
milieu de vie, comme le Christ, la rencontre a été pour nous le meilleur moyen
de vivre le mystère pascal. La satisfaction et la détermination de tous, parmi
lesquels deux aspirants, à vivre cette transfiguration, a été le signe
manifeste de la réussite de cette préparation. Malgré l’hostilité du site
caractérisée par des ravitaillements irréguliers en eau et en électricité,
nous n’avons pas manqué l’Eau et la Lumière que nous devons porter aux
captifs.
La journée du 13 mai 2002, dans la Maison de Formation Saint-Pierre-Nolasque
de Yaoundé, a été dominé par les festivités marquant la solennité de notre
fondateur. La journée a commencé avec les laudes à 6h15. Et durant cette prière,
nous avons clôturé la neuvaine pour la préparation de cette fête. Le point
culminant du jour fut marqué par la messe solennelle présidé par le Père
Pierre avec la concélébration de tous les confrères de la délégation de
Yaoundé: Pères Pablo, Carlos et Fridolin. Dans son homélie, le P. Pierre a
mis en relief le contenu du charisme mercédaire: visiter et racheter les chrétiens
des nouvelles formes de captivité. La messe était animé par les membres
constituant la communauté de formation. Après la célébration liturgique,
nous avons été tous convié avec les invités qui nous accompagnaient en ce
grand jour à prendre part au modeste repas préparé pour l’occasion.
Desde el día 18 de abril, estamos en obras en la Casa de Formación
para cambiar la cañería de agua. La antigua cañería era de hierro y en los
meses anteriores habíamos tenido varias averías porque el hierro se había
oxidado. Ahora, los fontaneros han optado por la tubería de plástico y de
cobre. Pensamos que la solución es mejor y duradera.
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7. SAINT PIERRE
NOLASQUE EN AFRIQUE (P. Pierre KAZIRI)
Oh ! Honorable saint Pierre Nolasque.
Qui t’as fait découvrir et aimer l’Afrique ?
Qui t’a guidé vers ces forêts tropicales ?
Pourquoi choisir ce milieu sensé hostile ?
J’ai été touché par les cris de mes soeurs.
J’ai vu la misère aiguë de mes frères.
J’ai partagé le regard de mes neveux.
J’ai partagé le sourire de mes nièces.
Impassible, rien ne pouvait m’arrêter.
Comme la mouette, j’ai déployé
les ailes.
En baobab, je me suis enraciné.
Comme un bon fruitier au
printemps, je fleurisse.
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8. ÁFRICA EN LA MIRADA
(P. Alejandro
FERNÁNDEZ, Provincial de
Castilla)
Se ha cumplido al fin uno de
mis sueños acariciados desde niño: conocer África. La oportunidad me la ha
brindado la visita canónica a nuestras comunidades de Yaoundé. África es
siempre sorprendente para un europeo, y para mí lo ha sido sobremanera.
África me ha cautivado, en mi primer momento, sobre todo por dos
realidades. En primer lugar por la hospitalidad de sus gentes siempre atentas
para el saludo, disponibles para la sonrisa y generosas a pesar de su escasez.
Hay un inmenso abanico de experiencias de bienvenida que podría desplegar como
anécdotas ante vosotros. Sobre todo fue especialmente emocionante la bienvenida
de los jóvenes de la Briqueterie, con su concierto musical en español del CD
“Convocados a la fiesta”. Ha sido un esfuerzo inmenso que yo valoro
con especial significación y que quiero agradecer vivamente. Y junto a
esto quiero destacar el ambiente de familiaridad y cercanía que nos han
dispensado nuestros jóvenes mercedarios de la casa de formación san Pedro
Nolasco. Con ellos he descubierto que el futuro de la Merced en África está
lleno de nombres y de ilusión, y que podemos hablar en verdad de una “Aurora
Mercedaria”.
Y me ha sorprendido también, en segundo lugar, los niños. África está
llena de niños, de futuro, de esperanzas. Llevo grabada muchos rostros de
niños en el baúl del alma. Cada día me rodeaban con sus gritos y
fijaban en mí sus ojos vivos reclamando mi atención y regalándome sus mejores
sonrisas. Quiero creer y rimar que estos niños van a conquistar el futuro con
el apoyo de todos. Tienen derecho a sentarse en la mesa de la dignidad y de la
justicia y entre todos tenemos que ofrecerles esa oportunidad.
África es hermosa, en sus
tierras y en sus gentes. Hay una elegancia colorista que pasean sus mujeres por
las calles que cautiva la mirada. Sorprende su sencillez y su alegría. Las
calles son retratos vivos de un pueblo que quiere caminar sin desmayo hacia el
horizonte del progreso. Y a la vez,
como contraste acusado, sorprende la pobreza agazapada en las casas, en las
calles, en el mercado y en la
mirada de los niños. Una pobreza
que duele y que reclama atención y justicia. África es un país de inmensos
contrastes que se despereza de un sueño de muchos años y quiere despertar al día
nuevo de la paz y del progreso.
Uno de las cosas más vivas
que llevo a mi vuelta de África es la certeza de que la Merced tiene, cada día
más, vocación africana. Lo he descubierto en apuesta firme y generosa de estas
dos comunidades mercedarias de Yaoundé, en la decisión iluminada de los jóvenes
africanos mercedarios que construyen su futuro en la casa de formación, y en la
realidad surcada de cautividades que llenan los caminos de África y que reclama
liberación. ¡Hacen falta entusiastas redentores mercedarios, apasionados por
África, que hagan de su vida una mano extendida hacia los más pobres! La
Merced camina en África, cada día más deprisa, y el gozo llena el rostro y
las manos de toda la familia mercedaria.
Llega el momento de partir.
Llevo experiencia nueva en la colección del recuerdo. No es fácil, a una
cierta edad, encontrar experiencias originales. África ha sido para mí un
hito, una sensación de novedad, un encuentro fecundo de esos que dejan huella.
Algo, sin duda, ha cambiado dentro de mí, y África lo ha hecho posible.
Me alejo con sabor a
nostalgia. Mi recuerdo será en adelante oración por las gentes de África y
deseo solidario de caminar juntos. Oigo a lo lejos el ritmo incesante y festivo
del tam tam; o será, tal vez, que
mi imaginación quiere recuperar el
sabor africano de tantos momentos inolvidables como han ido tejiendo los días.
África se va quedando atrás, y sin embargo viene conmigo.
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